“Cuando las Manos son Nuestros Ojos”

Autora: María Cristina Monaco

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Desde que Louis Braille ideó su sistema de puntos en relieve, las personas ciegas cuentan con una herramienta válida y eficaz para leer, escribir, componer o dedicarse a la informática.
El sistema braille no es un idioma, sino un “alfabeto”. Con el braille pueden representarse las letras, los signos de puntuación, los números, la grafía científica, los símbolos matemáticos, la música, etc.
La invención se centra en el tacto de las personas, de manera que mediante los dedos consigan distinguir una serie de puntos que representan las letras. Cada una de ellas se diferencia del resto por el número y la localización de seis puntos dentro de unos límites máximos de tres de altura y dos de anchura
El braille resulta interesante también por tratarse de un “Sistema de Numeración Binario” que precedió a la invención de las computadoras.
La escritura se realizaba mediante impresiones en relieve sobre planchas, lo cual permitía un tipo de lectura analítica y táctil a la “velocidad de 125 a 175 palabras por minuto”. Las matrices que diseñó no sólo representaban letras sino también los números, los signos de puntuación y acentuación y algunas de las contracciones más usuales de los idiomas occidentales.


Historia:
El primer registro conocido de un sistema similar es de comienzos del siglo XVI, cuando un español, Francisco Lucas, tuvo la idea de grabar letras sobre madera.
Un siglo más tarde, un notario francés llamado Pierre Moreau fundó tipos movibles de plomo con el mismo objetivo. Hubo varios intentos similares hasta que Haüy logró grabar en papel un sistema similar.
Durante el siglo XIX se habían realizado otros intentos para conseguir que los invidentes pudieran leer y escribir, aunque ninguno de los proyectos anteriores al Braille fue lo bastante satisfactorio. Braille decidió utilizar el sistema de grabación de los signos en relieve sobre un papel, ya utilizado anteriormente, pero usando un código alfabético distinto del latino y del griego.
Este sistema se publicó por primera vez en 1829 y fue presentado en su modelo más completo en 1837. No fue aceptado como oficial por la Institution des Aveugles hasta 1854, dos años después de la muerte de Louis Braille, y en 1878 se aprobó en el Congreso Internacional de París como “sistema universalista de enseñanza de los invidentes”.
En 1965 se realizó una adaptación del sistema Braille al lenguaje anglosajón, añadiendo símbolos de utilidad para las matemáticas superiores y otras disciplinas técnicas.
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El braille suele consistir en celdas de seis puntos en relieve, organizados como una matriz de tres filas por dos columnas, que convencionalmente se numeran de arriba a abajo y de izquierda a derecha.
La presencia o ausencia de puntos permite la codificación de los símbolos. Mediante estos seis puntos se obtienen 64 combinaciones diferentes.La presencia o ausencia de punto en cada posición determina de qué letra se trata. Puesto que estas 64 combinaciones resultan claramente insuficientes, se utilizan signos diferenciadores especiales que, antepuesto a una combinación de puntos, convierten una letra en mayúscula, número o nota musical.
En el braille español, los códigos de las letras minúsculas, la mayoría de los signos de puntuación, algunos caracteres especiales y algunas palabras se codifican directamente con una celda, pero las mayúsculas y números son representados además con otro símbolo como prefijo.
Existen signografías braille para representar taquigrafía (generado con una máquina que marca los puntos sobre una cinta de papel) y para representar notaciones matemáticas también llamado “Código Matemático Unificado” y musicales.

Con la introducción de la informática, el braille se amplió a un código de ocho puntos, de tal manera que una letra individual puede ser codificada con una sola celda.

Como se realiza

Se realiza gracias a dos planchas metálicas entre las cuales se coloca el papel; una de las ellas tiene seis agujeros para meter el punzón y horadar según el signo que se desea emplear.
Los puntos se graban de derecha a izquierda desde la parte posterior de la hoja, para que aparezcan correctamente por el lado contrario. Actualmente se usan máquinas de escribir como la Perkins o la Hall Braille, ordenadores y aparatos habituales, como las calculadoras, que se adaptan para los ciegos con un teclado de Braille y que crean caracteres en ese alfabeto.
La primera máquina para escribir en Braille la inventó Frank H. Hall en 1892.
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Antes de iniciar al niño directamente en la lectura de letras o palabras es preciso que tenga interiorizada la estructura espacial del signo generador, y que su madurez dígito – manual le permita efectuar un barrido correcto del espacio bidimensional
El entrenamiento táctil ha de ser muy superior al del niño vidente, aunque ambos necesitan adquirir conceptos a través de su desarrollo motor, el ciego, no solo habrá de utilizar sus destrezas motoras finas para manejar los instrumentos para la escritura, sino que el tacto será su única fuente de información en el proceso de adquisición de la lectura.
El niño debe adquirir destrezas y conceptos en las distintas áreas del desarrollo previos a la iniciación en la lectoescritura en Braille:
1. Destrezas motrices.
2. Desarrollo senso – perceptivo.
3. Desarrollo de la memoria, atención y observación.

La lectura en Braille:
braille.jpgLa lectura en Braille no presenta excesiva dificultad respecto a la lectura en tinta. Los elementos básicos en el proceso de adquisición de la lectura son los mismos para ciegos y videntes.
Por tratarse de un sistema lectoescritor que usa un código diferente al alfabético en tinta, requiere de un aprendizaje distinto.
La lectura mediante el tacto se realiza letra a letra y no a través del reconocimiento de las palabras completas, como sucede en tinta. Por ello se trata de una tarea lenta en un principio, que requiere de una gran concentración difícil de alcanzar a edades tempranas.
Se puede hablar de dos fases lectoras:

  • En la primera fase, los dedos índices deben usarse como lectores, juntos inician la lectura en cada línea. Al llegar al final de la misma se retrocede sobre ella. En este retroceso y llegando a la mitad se desciende a la línea siguiente, terminando de retroceder hasta el principio de esta para comenzar su lectura. Es la lectura unimanual.
  • En una segunda fase, el movimiento de las manos es doble, ya que cada una lee aproximadamente la mitad del renglón. Se comienza a leer la primera línea con los dedos índices de cada mano unidos y, al llegar a la mitad, la mano derecha termina de leer el renglón, mientras que la mano izquierda desciende a la siguiente línea retrocediendo al principio de la misma. Es la lectura bimanual.
  • La escritura del Braille
    La escritura es más rápida que la lectura y suele presentar menos dificultad.
    Un texto en Braille puede ser elaborado a mano o a máquina.

    • La escritura a mano.

    Para escribir a mano se precisa disponer de una pauta o de una regleta, de un punzón y de un papel.
    Para escribir a mano es preciso tener en cuenta los siguientes principios:
    • Para que la lectura de lo escrito a mano pueda realizarse normalmente de izquierda a derecha, es necesario empezar a escribir de derecha a izquierda, invirtiendo la numeración de los puntos del cajetín. De esta manera el rehundido que se hace al escribir quedará como un punto en relieve situado en el lugar correcto cuando se le da la vuelta al papel.
    • Antes de empezar conviene adquirir precisión mecánicamente en el punteado por lo que se pueden hacer series de puntos.
    • Todos los puntos deben tener un relieve idéntico. Para ello hay que adquirir una gran precisión mecanica.

    • La escritura a máquina.

    Una máquina para la escritura en Braille contiene 6 teclas, una para cada uno de los puntos del cajetín generador de Braille. También tiene un espaciador, una tecla para el retroceso y otra para el cambio de línea.
    El modelo denominado Perkins – Brailler, fabricado por la Perkins School of the Blinds en Massachusetts, USA, es la máquina más comúnmente empleada.
    Las teclas se pueden pulsar cada una por separado o bien simultáneamente, permitiendo construir la combinación que constituye un elemento Braille de una sola vez.

    El braille en otros idiomas


    En el braille español, los códigos de las letras minúsculas, la mayoría de los signos de puntuación, algunos caracteres especiales y algunas palabras se codifican directamente con una celda, pero las mayúsculas y números son representados además con otro símbolo como prefijo.
    Cuando el braille se adapta a idiomas que no utilizan el alfabeto latino, los símbolos de dicho alfabeto se asignan de acuerdo a cómo se transcribirían en el alfabeto latino, sin tener en cuenta el orden alfabético. Este es el caso del ruso, el griego, el hebreo, el árabe y el chino. En griego, por ejemplo, gamma (γ) se escribe como la letra latina g, a pesar de que su posición es la tercera en el alfabeto (al igual que la c en el alfabeto latino). La letra hebrea bet (ב), la segunda del alfabeto y la que se corresponde con la b latina, se escribe sin embargo v, ya que es así como habitualmente se pronuncia. La tse rusa (ц), se escribe como c, porque esa es comúnmente la letra para /ts/ en los idiomas eslavos que utilizan alfabeto latino. En árabe f se escribe como f, aunque históricamente sería una p. En el braille chino, basado en el alfabeto zhuyin, existen símbolos adicionales para los sonidos, diptongos y combinaciones de vocal más consonante final, además de los símbolos del braille latino para las consonantes iniciales y las vocales simples; hay sistemas diferentes dependiendo de la variedad de chino que se considere.
    La letra Ñ no existe en francés, y para representarla en español se utiliza la letra Ï (la vocal I con diéresis del alfabeto francés, que no se utiliza en el idioma español).
    Al menos dos adaptaciones del braille han tenido que reasignar completamente los sonidos de los diferentes símbolos:

  • El braille japonés
  • El braille coreano

En el braille japonés, los signos alfabéticos para una consonante y una vocal se combinan en sólo un símbolo silábico. Por otra parte, en el braille coreano las consonantes tienen formas diferentes dependiendo de si van al principio o al final de la sílaba. Estas modificaciones hacen que el braille sea mucho más compatible con el japonés y el coreano, pero implica que los sonidos latinos no se pueden mantener.

Accesibilidad y Sistema Braille

Un ejemplo de la accesibilidad del braille se encuentra en los billetes canadienses en curso, que constan de una serie de puntos que indican su denominación y pueden ser fácilmente identificados por gente con problemas de vista. Este sistema no está basado en el sistema braille, sino que fue desarrollado en colaboración con gente invidente y gente con problemas visuales, después de que un estudio hubiera indicado que no todos los usuarios potenciales leían Braille.
En España, a partir de las Elecciones Generales y Autonómicas andaluzas de marzo de 2008, es posible utilizar este sistema para emitir el voto de forma autónoma y anónima, lo cual supone un importante avance social para la integración de los ciegos y deficiente visuales severos.

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