
Desde 1995, año en que se decidió el cambio del sistema de registro de patentes de vehículos en la Argentina, se generó una sucesión de controversias y diversas polémicas por parte de los usuarios que recibieron combinaciones de letras que forman palabras curiosas, y desde algún punto de vista, ofensivas o vergonzantes.
La primera letra indica el año en que se le ha dado de alta al vehículo. La patente que comienza con la letra “A” indica que ese vehículo fue patentado entre 1.995 y 1.996, las que tienen “B” entre 1.997 y 1.998, así hasta llegar a una de las letras más polémicas: la “G”.
Aquí comienza la historia de Roberto Motero, un motoquero que al registrar a su flamante Kawasaky Vulcan 900 Custom, obtuvo una patente con las letras “G” “A” “Y”.
Roberto es casi un estereotipo del motoquero argentino, ese de apariencia ruda que siempre circula enfundado en cuero negro con tachas y cadenas. Es un hombre de unos largos 50 años, robusto, de abdomen prominente, con abundante barba y bigote. Con flecos de pelos largos que le salen desde la mitad de su cabeza -que hoy luce una enorme bocha blanca en el centro, pero que otrora fuese poseedora de una frondosa cabellera- lleva casi siempre un pañuelo negro que le cubre desde la frente hasta la nuca.
Desde la primera charla con Roberto se puede percibir fácilmente su filosofía de vida.
Fundamentalista, y fanático de los interminables viajes en moto, siempre que habla de su Custom 900 expresa: “No se bien en que parte termina la moto y empiezo yo”.
Otra característica que expresa a flor de piel es su permanente buen humor, y al ser consultado sobre qué siente al andar en moto, él responde con su inconfundible tonada cordobesa: “Mirá, no se que te puedo decir. Sólo un motoquero sabe por qué los perros sacan la cabeza por la ventanilla de los autos”
- Roberto, ¿Cómo es eso de los encuentros de motoqueros y cómo te imaginas el próximo con tu nueva Kawasaky edición especial?
- Mirá, la verdad es que no importa de que marca sea la moto, el viento es el mismo para todas. Y en cuanto a los encuentros, son maravillosos. Nos reunimos motoqueros de todo el país, muchas veces hacemos largos recorridos de varios días para juntarnos a comer un asado y hablar de los fierros, de viajes y de rutas. También aprovechamos para visitar lugares olvidados y llevar nuestra ayuda solidaria.
Para fines de este año está programado un viaje al Impenetrable Chaqueño, donde existe una escuelita rural que no tiene bancos ni sillas. Unos setenta motoqueros estaremos escoltando a un camión lleno de muebles y útiles escolares que juntamos para los chicos del Chaco. Nos concentraremos en Buenos Aires y desde allí partiremos. Es un viaje largo, lleno de riesgos, pero un verdadero macho motoquero logra superar las dificultades menores del clima, o los que frecuentemente ofrecen los fierros o plásticos, y llegar al unísono con su motor, en la culminación de la obra en las rutas del destino.
- Sos un filósofo de las rutas, pero contame: ¿Cómo es eso de la patente de tu moto actual?
- No nada, ni bien supe que me correspondía el dominio GAY 001 me quería morir, pero ya está, ya fue, que le vamos a hacer. Ya me acostumbré a las risas y gastadas de mis compañeros que casi siempre me resultan graciosas.
- ¿Qué te dicen?
- Que soy un p…. patentado.
- ¿Intentaste gestionar el cambio de las letras?
- No, pero ando sin patentes, o mejor dicho, la llevo en mi mochila.
De todas formas tengo entendido que, según el Registro Cabecera de Rosario, no se pueden cambiar las letras de las patentes de ningún vehículo. Además un amigo consultó a la Direccion Nacional de Registro de la Propiedad Automotor y se enteró de que no es posible realizar el cambio.
- ¿Por qué no intentaste cambiarlas?
- Porque más allá de las cargadas que recibo, que algunas veces incomodan por cierto, en realidad considero que son valoraciones subjetivas que no pueden justificar el cambio de identificación del vehículo. Me parece que hay cosas más preocupantes que las palabras en sí. Y que mi patente diga GAY, no se, me resulta curioso, nada más.
Habría que ver si hay gente ofendida por esto y si existen denuncias en la oficina de Derechos Humanos, o en el INADI, pero creo que el tema va más por el prejuicio que existe de que es malo ser tal cosa. Yo sufro esos prejuicios como motoquero, y entiendo que muchas veces la gente incorpora una imagen distorsionada de lo que son los homosexuales. Una persona gay no siempre condice o se parece a los que salen en los medios de comunicación en los programas de chimentos. Para mi son personas con una orientación sexual diferente a la mía, nada más.
*TEXTO FICCIONAL, BASADO EN UN PERSONAJE REAL Y EN UNA SITUACIÓN ACTUAL VIVIDA POR UN COMPAÑERO DEL POSTITULO EN PERIODISMO DE LA UNR.
Material complementario
Informe de investigación
Entrevistas realizadas (Videos)
INADI (Video)
Fotografías de motos extravagantes
Motoencuentro (Video)